“Si
trabajamos con un objetivo común, elevándonos por encima de nuestras
individualidades, unificamos criterios y superamos diferencias, habremos aprendido
a trabajar en equipo”. Gastón Arriagada Rodríguez.
El trabajo en equipo.
Trabajar
en equipo resulta fundamental y necesario para toda organización moderna. La
costumbre de privilegiar el trabajo individual y buscar el beneficio personal,
es común en nuestra sociedad; por ello resulta difícil adaptarnos y sobretodo
someternos convenidamente al trabajo en equipo.
De
éste conocemos poco y por ello no valoramos las ventajas que representa, por lo
cual, resulta imprescindible no confundir trabajar en grupo con trabajar en
equipo. Cuando se trabaja en grupo las personas son responsables de su área de
competencia y su compromiso es sólo con sus propias metas e intereses
particulares. En equipo, en cambio, la responsabilidad y compromiso es de todas
las áreas o funciones y con los objetivos de la organización. Por ejemplo, en
un Estado Mayor integrado por diferentes departamentos, cada uno tiene
funciones definidas, pero el producto final de asesoría al Comandante en Jefe
es de conocimiento, consenso y responsabilidad de todos. No hay departamentos
estancos, todos comparten la información y contribuyen consensuadamente a la
toma de decisiones.
En grupo el nivel de confianza, comunicación e
integración es limitado. En equipo, el nivel de confianza es elevado y la
comunicación es fluida, lo que aumenta el grado de compromiso y la velocidad de
respuesta. En grupo, el trabajo termina junto con la jornada diaria. En equipo, la jornada se prolonga más allá del horario de oficina.
En grupo, los problemas son siempre un obstáculo y demoran en resolverse. En equipo, los problemas son desafíos que estimulan el crecimiento. Se les enfoca positivamente y se les da rápida solución. En resumen, el trabajo en equipo aumenta la productividad y la eficiencia para resolver acertadamente y la rapidez para obtener resultados.
Por otra parte, para trabajar en equipo, es imperativo asumir el compromiso con el resultado de las metas y objetivos propuestos. Esto implica abandonar el hábito individualista de creer sólo en el resultado del esfuerzo propio. Requiere confianza en la capacidad de los compañeros de equipo. Creer que al igual que uno, ellos están comprometidos con los objetivos de la organización y trabajan eficazmente por alcanzarlos.
Resulta imperativo, adoptar una actitud de servicio con los integrantes del equipo, asumir responsabilidades en conjunto y no buscar culpable si algo no sale bien. Se requiere una gran dosis de paciencia y tolerancia con el resto; pero por sobre todo comprensión, cooperación y compromiso.
Trabajar
en equipo significa valorar la diversidad de estilo de las personas. Estamos
acostumbrados a trabajar con personas parecidas a nosotros, marginando a
aquellos que tienen gustos y estilos diferentes. Es importante reconocer y
darnos cuenta que opiniones diferentes, puntos de vista distintos generan una
variedad de opciones o cursos de acción que a la larga contribuyen a mejorar el
resultado o el producto final.
Trabajar
en equipo mejora el desempeño y la motivación de los integrantes, producto del
compromiso con la organización. Requiere desarrollar habilidades como: participar
en reuniones, comunicación entre personas, aprendizaje en equipo, solucionar
problemas en conjunto, aceptar que existen opiniones y opciones tan buenas como
las propias e identificación máxima con la organización, Unidad o Repartición.
Arriagada,
G. (s.f). Liderazgo y trabajo en equipo. Revista Marina. Recuperado de http://revistamarina.cl/revistas/2002/3/arriagada.pdf
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