Un
equipo de trabajo exitoso se encuentra construido sobre una base de confianza.
Cada miembro del equipo debe establecer la confianza, cultivándola a través de
sus acciones, sus palabras y su trabajo para mantenerla. Cada miembro también
necesita ser capaz de confiar en los miembros de su equipo para hacer un
compromiso con ellos y sus objetivos, trabajar competentemente con esos
objetivos en mente y comunicarse constantemente sobre los problemas que afectan
al equipo.
No hay una respuesta genérica que pueda
adjudicarse a todos los casos, pero podemos examinar algunos factores que
explican por qué muchas veces surge desconfianza entre los integrantes de un
equipo o grupo de trabajo:
Miedo: Confiar en otra
persona es arriesgado. Pensemos que tan pronto una persona decide confiar en
otra, se abre a la posibilidad de decepción o vulnerabilidad.
Incumplimiento con promesas y acuerdos: La
confianza es difícil ganarla y fácil perderla. Cumplir con exactitud lo
prometido o acordado abona y fortalece la confianza, pero tan pronto comienzan
a ocurrir incumplimientos, la confiabilidad empieza a ponerse en tela de
juicio.
Delegación ineficaz:
Supervisar “por encima del hombro”, supervisar hasta el más mínimo detalle, no
delegar o delegar y luego retirar la delegación son acciones que socavan la
confianza. La persona afectada puede interpretar que el directivo no confía en
las capacidades del supervisado para la tarea en cuestión.
Comunicación incompleta o fragmentada:
Cuando las personas reciben información incompleta o no reciben información
relevante para realizar su trabajo surgen interpretaciones que la mayoría de
las veces no son consistentes con los hechos o datos reales de la situación en
cuestión.
Referencia bibliográfica
González,
E (2016). La importancia de la confianza en un equipo de trabajo. Recuperado
de http://henkaconsulting.com/la-importancia-de-la-confianza-en-un-equipo-de-trabajo/


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